EL FUTURO DE LOS ANTIBIÓTICOS Y LA RESISTENCIA

Artículo posteador por: Ana Fernández Parras (3º Farmacia, UEM)

Los antibióticos ejercen una “presión selectiva” sobre las bacterias, y sólo las que son capaces de resistir al antibiótico podrán sobrevivir y reproducirse. Algunas características de las bacterias que facilitan la adquisición de resistencia a antibióticos, son su alta velocidad de duplicación y su poco desarrollado sistema de reparación de DNA, lo que conlleva a un elevado número de mutaciones espontáneas.

Los mecanismos mediante los cuales las bacterias resisten la acción de un antibiótico son los adquiridos mediante:

  • mutaciones espontáneas en genes constitutivos de las bacterias
  • transferencia de material genético a la bacteria capaz de proporcionarle alguna capacidad que le permite sobrevivir al antibiótico. Por ejemplo, los genes de las betalactamasas, enzimas capaces de destruir los antibióticos betalactámicos, como la penicilina, la amoxicilina, etc.

Una vez que la bacteria se ha hecho resistente a un antibiótico, puede transmitirla a su descendencia, pero también a otras bacterias mediante elementos genéticos móviles (transposones, integrones, plásmidos, etc.).

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Tras el descubrimiento de la penicilina por Fleming (1929), los antibióticos comenzaron a desarrollarse y a utilizarse para combatir las infecciones bacterianas con éxito. Fue utilizada en la Segunda Guerra Mundial para salvar a miles de soldados de una muerte segura. Sin embargo, ya en 1947 aparecieron las primeras resistencias. ElStaphylococcus aureus, uno de los microorganismos más infecciosos, también fue tratado con penicilina, pero la aparición de resistencias obligó a desarrollar un nuevo antibiótico, la meticilina. El problema es que en 1961 se detectó la primera cepa de Staphylococcus resistente a ella. Hoy en día, es una bacteria difícil de erradicar, provocando un aumento de muerte por sepsis en los últimos años. Esto es un ejemplo del retroceso en las ventajas que la  investigación médica y biológica nos aportó durante el siglo anterior, provocado por el comportamiento humano irresponsable.

El desarrollo de bacterias resistentes a todas las drogas es un resultado inevitable de la selección natural pero también del uso imprudente de fármacos consecuencia de la prescripción ultraliberal de antibióticos no bien indicados, del autotratamiento y de algo menos conocido que es el cese prematuro del tratamiento.

Entre todos han contribuido a alimentar esta resistencia múltiple.

Por si fuera poco la enorme cantidad de fármacos antimicrobianos utilizados de rutina en la agricultura industrializada agrava el problema. Junto a todo este panorama existe además una escasez de nuevos antibióticos de primera línea.

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Es conocido que las grandes farmacéuticas prefieren dirigir sus esfuerzos investigadores hacia medicamentos más rentables económicamente como son aquellos que tratan procesos crónicos de larga duración.

La llegada hace algunos años de la era genética precipitó inmensos esfuerzos de las farmacéuticas en la investigación de nuevos productos. Sin embargo, a pesar de ello, realmente no han aparecido nuevas clases de antibióticos, hasta el punto de que ha sido necesario recurrir a antibióticos que no eran tan eficaces en su momento para tratar nuevas cepas que se han hecho resistentes a los mejores antibióticos.

Claramente existe una necesidad para concertar una acción inmediata por parte de los gobiernos, de profesionales de la salud, de la industria y del público. Sin ello, el mundo va dirigido hacia una era post antibiótica en la cual muchas infecciones comunes no podrán ser curadas y una vez de nuevo, como en el pasado, los seres humanos afrontaremos la muerte sin poder luchar.

Si el siglo XX trajo consigo el descubrimiento de los antibióticos, en el siglo XXI estamos buscando soluciones a un problema que en parte hemos causado nosotros mismos. Existen campañas que avisan a los ciudadanos del peligro de la automedicación, haciendo saber que los antibióticos no son eficaces ni frente a catarros ni frente a gripes, ya que estas infecciones están causadas por virus y no por bacterias. Aconsejan cumplir siempre con el tratamiento aunque se encuentre bien; lavarse las manos, ya que se evita la propagación de infecciones resistentes, y consumir carnes y hortalizas muy cocinadas con el fin de eliminar las bacterias resistentes y los restos de antibióticos administrados a los animales y plantas. Ahora es nuestro turno de seguir estos consejos y así evitar la aparición de nuevas resistencias.

 Fuente: http://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMp1215093

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